martes, 30 de junio de 2026


Mente inconsciente, mente durmiente,
sé que no has despertado al corriente.
Te veo apagada, sin chispas que radiar,
ya no eres magnética, ya no sabes brillar.

Tu energía se disipa, tu calor se va,
ya no eres algo que quisiera abrazar.
Te hablo sincera, sin nada que ocultar,
pues el espejo no me dirá qué debo cambiar.

Mi vida se ilustra en vapor que se esfuma,
gota a gota, desaparece y se suma.
No te culpo, saber tanto de mí
me deja náuseas que no logro reprimir.

A pesar del tiempo, no sé mejorar,
no muestro emociones, no puedo hablar.
En jaula de madera me veo encerrar,
perdiendo el control de mi propia electricidad.

Me escondí tanto que olvidé despertar,
y ahora apagada, no puedo avanzar.

Juré que la tormenta no me alcanzaría,
pero aquí estoy, perdida en su oscuridad.
¿Por qué apareces para irte?
¿Soy yo, o solo te imagino?
¿La medicación ya no funciona?

Juro verte enfrente, pero no recuerdo tu rostro.
Quiero soltarte,
aunque mi corazón solo busca ser guiado
por la luz de tus ojos,
aquel resplandor tan fuerte que me cegó.

Corrí a ciegas,
caí de rodillas ante ti,
me humillé por alguien que rebajó lo que sentía,
que hundió mi ser en un mar de dudas.

Inundé mi habitación con lágrimas,
recostada en la oscuridad,
me enfrenté a la cruel versión de los hechos:
donde nada es color de rosa.

Tuve que huir de ti,
aunque todo en mí quería quedarse.
La prioridad fue ese bienestar que fingí,
ese que me salvaba de caer
en tu enredosa red de mentiras.

Y ahora me pregunto,
¿quién soy cuando no estás?
¿Acaso siempre fuiste un espejismo,
un reflejo de lo que yo quería ver?
Quizás lo que dolía no eras tú,
sino la imagen de quien pensé que serías.

Mente inconsciente, mente durmiente, sé que no has despertado al corriente. Te veo apagada, sin chispas que radiar, ya no eres magnética, ya...