se esconde
la inestabilidad de mi ser.
Mis ojos caídos
son codiciosamente aferrados
a la idealización de ti
y a tus conversaciones
completamente vacías.
En ellas
recae la culpa
de esta agonía.
Me he enviciado tanto
en apostar por tus acciones…
¿Qué es lo que harás?
¿Verás a través de mí,
o huirás lejos,
donde la torpeza
nuble tus pensamientos,
esos
con visión de salvador?
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