evito el contacto visual a toda costa.
No quiero que mi mirada delate
lo que tanto tiempo oculté.
Porque yo,
distraída desde que nací,
me aferro a no confundir señales,
a no inventar ideas locas
que no son verdad...
Pero que si lo fueran, dolerían más.
Nunca diste indicios de un "nosotros",
fui yo, la intensa,
la que aprendió a apreciar
tú compañía sin pedir nada más.
No hablo de días ni de meses,
hablo de años-
de cuando eramos niños,
pequeños e ingenuos.
Tú con esos lentes rectangulares,
sin miedo a lo que opinaran los demás,
con la seguridad que tú madre sostenía
y la torpeza que yo, en silencio, admiraba.
Recuerdo las tonterías que decías,
los chistes rancios,
mi burla inocente
sobre tus ojos rasgados y hermosos,
de rozar tus mejillas
suaves como nubes.
Eres raro,
y eso era justo
lo que me gustaba de tí.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario