viernes, 23 de enero de 2026

Evito mirarte

Intento no verte directo a los ojos, 
evito el contacto visual a toda costa.
No quiero que mi mirada delate 
lo que tanto tiempo oculté. 

Porque yo,
distraída desde que nací,
me aferro a no confundir señales,
a no inventar ideas locas 
que no son verdad...
Pero que si lo fueran, dolerían más.

Nunca diste indicios de un "nosotros", 
fui yo, la intensa,
la que aprendió a apreciar
tú compañía sin pedir nada más.

No hablo de días ni de meses,
hablo de años-
de cuando eramos niños,
pequeños e ingenuos.

Tú con esos lentes rectangulares,
sin miedo a lo que opinaran los demás, 
con la seguridad que tú madre sostenía
y la torpeza que yo, en silencio, admiraba.

Recuerdo las tonterías que decías,
los chistes rancios,
mi burla inocente 
sobre tus ojos rasgados y hermosos,
de rozar tus mejillas
suaves como nubes.

Eres raro,
y eso era justo 
lo que me gustaba de tí.

miércoles, 21 de enero de 2026

Léeme

Léeme.
Léeme la mente.
Mira lo frágil que soy 
y lo torpe que puedo llegar a ser.
Léeme para que no quede duda
de lo que siento:
real y genuino.

Ábreme el pecho y léeme el corazón.
Lee todo aquello que tengo y que te pertenece,
y lúcete en los sentimientos que te envuelven.
Porque enloquezco por ti,
por tu voz suave que me susurra antes de dormir.

Sigue leyendo mis labios,
glorifica te en ellos,
porque serán tuyos
los primeros en rozar 
la ternura de esta lectura,
la calidez que guardo en mí.

Y si decides quedarte,
espero que leas mis ojos.
Ellos, entre la multitud,
te buscan a tí.
De manera activa, constante,
te buscan.

Y cuando me encuentres,
te acercaras,
y te de tendrás a leer mis manos,
que recorrerán tu espalda firme,
hasta llegar a tu pecho ,
para que no quede duda alguna:
no hay nadie más.

Quédate.
Quédate el tiempo que quieras,
pero elígeme. 
Elígeme para ser la única en tí.

Y aunque termines de leerme,
sabrás que siempre habrá más de mí.
Porque todo lo que soy te pertenece.
Y mis palabras,
siempre giran en torno a tí.





jueves, 8 de enero de 2026

ÉL

 Es él,

con secretos que lo atormentan mientras duerme.

Parece en paz,

pero siempre lleva el rostro serio,

como si algo en su alma pesara más que el cuerpo.


fluye como las olas en playa tranquila,

ojos que desaparecen en su sonrisa

y antier, justo antier, lo abracé.


No quería soltarlo.

Tocar su espalda

me hace feliz de forma absurda.

Basta con verlo,

o escuchar cómo pregunta “¿cómo estás?”

(no sé si por cortesía,

o porque en verdad le importa).


Es lindo, pero menso,

con conductas que a veces no entiendo.


Es él,

el mismo de hace años,

del que escapaba para no trabar me al hablar,

el mismo que me ponía nerviosa,

solo que hoy, con más seguridad,

puedo verlo y platicar con normalidad,

como si estos sentimientos no existieran,

porque no estoy tan loca

para arruinar lo que mucha ansiedad me costó.


Simplemente él,

porque cuando creí ya no sentir nada por nadie,

él estaba ahí,

como si los años no pasaran

y yo fuera esa niña tímida

que corría para no topar lo de frente.


Solo que en este presente,

no huyo.

Incluso lo busco,

para prestarle atención,

y perderme en su ser,

Reconozco que es él.

Solo él.


Porque es tonto e incrédulo,

según él.

Mi “crisis” es que solo es un viejo amigo

con el cual muy poco he convivido.

domingo, 4 de enero de 2026

Tonto


Eres tonto, 
de naturaleza noble, 
con ojos que confiesan errores, 
y abrazos que niegan el adiós. 

Tus latidos me gritan
lo inútil que es fingir, 
y los míos, callados, 
susurran cuánto cariño te he guardado. 

Tonto, 
por no darte cuenta 
de cómo mis dedos se suavizan 
al rozar tu espalda, 
de cómo deseo tus labios 
cuando simplemente preguntas 
cómo estoy. 

Tonto, 
porque aunque quizás no vuelva a verte, 
sigues en mi mente, 
no solo hoy, 
sino también en los días siguientes. 

Soy consciente, 
bobeo entre ideas que no pregunto 
por miedo a oír que tú piel ya tiene dueño. 
Y entonces, me hago la sorda, 
me rio de mi, 
me escondo en los silencios. 

Tus ojos rasgados 
son la puerta a mis tonterías, 
a esos intentos por hacerte sonreír, 
aunque sea por un segundo, 
aunque sea por mi. 

Pero la mirada se pierde, 
y yo no compito, 
por eso solo me miras 
como una amiga, 
cómo si no notarás 
que me vuelvo poema
cada vez que estás cerca.

Bella Paradoja

Bella paradoja que me confunde, me marea y me vuelve loca. Las consecuencias siempre se repiten aunque mis acciones cambien. No importa lo q...