Me enjuiciaste, y a quien tanto defendiste te trató mal. Quisiste volver, pero "tarde ya es". Actúe como tú alguna vez, tragaste orgullo, mientras yo guardé dignidad.
"Todo está bien," dices, pero tus palabras arden, porque sé que no es así. Fuiste mi sustento, pero nada es eterno. Mi lugar seguro se derrumbó por nuestro comportamiento.
No hay pared ni techo que cubra lo que fuimos. Cenizas eres, y en pasado te conviertes.
Escucho tus pasos, y aún siento tu inseguridad.
Ahora solo callo, no por ti, sino por ella, que mi corazón le comparto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario